Como enseñamos a nuestros hijos

A veces no nos damos cuenta de lo mucho que nos admiran los niños y se fijan en nosotros.

Vale, vaya por delante que yo aquí voy a hablar desde mi desconocimiento absoluto, ya que yo no tengo hijos (al menos reconocidos, que yo sepa jeje) y mi experiencia es sólo de lo que percibo a mi alrededor. Pero es que veo cosas que no me cuadran.


Para empezar, los valores y el sentido común se está perdiendo. Enseñar a un niño no es llevarlo al cole y preocuparse de que sus notas sean buenas. Todo eso está muy bien, pero hay más cosas.

Claro que la vida de hoy es muy distinta a la que vivíamos hace 20 años. Ahora tanto el padre como la madre deben trabajar y no se puede estar todo el día con los niños. Yo eso lo entiendo, pero no se trata de eso. Se trata de darle unos valores.

A mí lo que me sorprende es ver a un niño de 10 años ya hecho un egoísta total y absoluto. Que no respeta del esfuerzo de los padres. Ni comprende el valor real de las cosas. Y esto es lo que creo que va a mas.

Os voy a contar una pequeña historia muy interesante:

Aquí en Málaga conocí a un médico de renombre, con mucho dinero que tenía una hija (llamemosla Rebeca) de 7 años. Rebeca iba a un colegio privado muy caro y sacaba excelentes notas. Era una niña mimadisima y los Reyes Magos eran sumamente generosos con ella.
Vivía en un chalet en Cerrado de Calderón (la zona pija de Málaga) y tenía para ella dos habitaciones... una para dormir y otra para sus juguetes.
Rebeca tenía casi toda la colección de Nancys, Pin&Pon, Playmobil y muchas mas y apenas jugaba con ellas. Se aburría rápidamente de ellas, e incluso algunas aun tenían su embalaje en perfecto estado.
Una vez por navidad el padre tuvo que asistir a una cena en un comedor social, de una asociación benéfica apoyada por su hospital. Tenía que llevar algún juguete ya que le informaron que en la cena se sortearían juguetes.
Al padre de Rebeca se le olvidó comprarlo y decidió cogerle una muñeca Nancy (de las muchas que tenía casi sin estrenar) de su hija.
La hija lo vio y se enfadó. Se puso como una furia a llorar. El padre la cogió del brazo y se la llevó con ella a al comedor social para que viera lo que iba a hacer.

Sortearon los juguetes y a una chica la tocó la Nancy de Rebeca. La niña lloró de alegría y Rebeca fue a hablar con ella y a decirle que en realidad esa muñeca era suya y también los muchos juguetes que tenía. Esa tarde se hicieron Rebeca y la niña se hicieron amigas y jugaron con la Nancy una hora. En ese tiempo la chica pobre le contó a Rebeca su realidad. Rebeca a pesar de ser una niña aun, se dió cuenta lo afortunada que era.
A la vuelta en el coche Rebeca no paraba de hablar con su papá sobre la experiencia.

Ahora viene lo interesante... al año siguiente, unos días antes de Reyes el padre vio que Rebeca estaba metiendo un montón de sus juguetes en sus cajas. Su papá le preguntó que hacía y Rebeca le dijo a su padre que esos juguetes no los usaba y quería regalarlos a esas "niñas pobre que no tienen juguetes".
Al padre se le saltaban las lágrimas.

Esto no es un cuento de navidad. Es una historia real que ocurrió hace unos años.


Esto es un ejemplo para que veáis que con muy poco se puede enseñar mucho a los niños. Ellos absorben más de lo que creemos... lo malo y también lo bueno.

Tenemos que enseñar a nuestros hijos esas cosas que no se enseñan ni en los colegios ni en los libros. Eso que nuestros padres si nos enseñaron. Tenemos que encontrar la manera de enseñarle valores.
SOBRE TODO CON EJEMPLOS PRÁCTICOS como vió Rebeca. Veo a niños de 16 años haciendo el gilipollas con las motos, que no estaría de más llevarlos a que vieran los dramas que hay en las unidades de cuidados intensivos que hay en los hospitales, por poneros otro ejemplo.

Otra opción también es que se mezclen con personas de otras edades. Los abuelos están muy bien, pero en la diversidad de edades se puede sacar muchas cosas positivas.

Pienso que debemos involucrarlos más en nuestra vida... que aprendan a cocinar... para que sepan que los platos de comida no se compran hechos en el supermercado, por ejemplo.

Que vean que no todos los niños son como ellos... que algunos tienen más, otros menos y otros no tienen nada. Recordad: Educar no es sólo llevarlos al cole y que saquen buenas notas. Hay niños que sacan unas notas cojonudas y están hechos unos cabrones inaguantables.

Imagino que aquí quien tenga hijos, tendrá más que decir que yo.

(Este artículos son de esos que se ve que no interesan y que me hacen bajar la medía de visitas considerablemente, pero bueno... con una persona que lo lea me vale. El lunes más "guarreria fina"... lo prometo jeje).

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¡¡Gracias por leerme!!

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