Puticlubs de carretera

Estoy convencido que hay algo en mi cabeza que me hace ser curioso. Mucho más que cualquier otra persona que yo conozca. Quizás un gen porque parece ser que todo va en nuestros genes.
Pues bien, yo tengo uno que me hace tener que investigar todos los sitios que me dan curiosidad.

Si fuera una puta hormiguita, fijo que sería la "hormiguita exploradora". Esa que se harta de andar solita buscando comida para luego decírselo a los demás.
En fin... yo y mi puta manía de meterme en sitios donde no debo, que algunas veces me traen buenas experiencias y otras malas.

Otra cosa que me da curiosidad como no son... las luces. Si las luces. Soy así de sencillo... veo luces y me llaman la atención.

Así que si empezáis a sumar estas dos cosas, es fácil imaginar que al ir con el coche y ver esas curiosas casas con luces en medio del campo, a mí me llamaban bastante la atención.
Reconozco que no soy un too muy listo, pero hasta yo se que cositas debe haber allí dentro... eso que dicen de "mujeres de dudosa reputación". Que por cierto, ¿dudosa reputación? ¿ya estamos prejuzgando? a lo mejor la chica tiene una reputación cojonuda. Hay algunas "señoras putitas" (como decía Fernando Esteso) que tienen una reputación intachable.

El caso es que en una de esas veces se me ocurrió entrar con la sana intención de tomar un refrigerio y de paso hacer una investigación de campo como Dios manda. Yo tenía que saber que tipo de chicas hay en esos sitios, que ambiente hay. Son muchos años pasando por delante de ese tipo de casas tan llamativas en mis numerosos viajes desde pequeño con mis padres. Pero claro con 12-13 años no es era plan de decirle a mi padre "Paaaaapa para ahí que me quiero tomar un colacao!". Han tenido que pasar unos cuantos años para saciar mi curiosidad.

Serían las 5 de la tarde cuando me salí de la autovía en dirección al sitio de estos cualquiera. El parking que era como un estadio de futbol de tierra. Tenía dos fragonetas de malagatones y un camión gigante de esos con remolque.



La casa ya os la podéis imaginar... esta vez pintada en amarilla con una única puerta y un rotulo encima que rezaba "CLUB". Poca información veo yo aquí... ¿un club de que? porque clubes hay de muchas clases. Desde mi punto de vista pienso que deberían ser algo más explícitos para evitar equivocaciones y poner algo más clarificante: Club de Señoritas... o Club de Prostitutas o yo que se. ¿Porqué no lo ponen así? Porque por vergüenza no será.

Nada más entrar en la puerta mi instinto me dice que ha sido un error. Un olor profundo a lejía con pachuli raro no invita al optimismo precisamente, pero fin... ya que estoy dentro... me voy a la barra y me siento, tratando de aparentar normalidad.
El camarero y/o dueño del club se me queda un ratito bastante incómodo mirándome como si esperara algo de mí. ¿No debería ser al revés y preguntarme que deseo? Pues nada... esa mirada de mala hostia me
impidió ver que había a mi alrededor.

Supongo que un chico de unos 25 años con cara aniñada y trajeado como un comercial de un banco no es el prototipo de cliente que suele entrar allí. Se me notaba más perdido que unos espermatozoides en una garganta, pero yo aguanto el tipo.

Le pido una cerveza y veo como respira aliviado. Por un momento me da por pensar... este tío se pensaba que yo sería de Hacienda... o algún chupasangre parecido.

La barra la típica que salen en las pelis de mala muerte, con sus luces fundidas como está mandado. El suelo de plaqueta tipo ajedrez con tanta mierda que las baldosas negras pensé que podían ser de belcro. Varias mujeres. Chicas no... mujeres o más bien señoras.
Madre mia las mujeres. Si el sitio daba miedito las mujeres eran las guardianas. Que por cierto dos de ellas no dejaban de mirarme y las otras dos estaban hipnotizadas por la telenovela que estaban dando por la tele colgada encima de la máquina tragaperras.

Os juro que esto daba más miedo que el Pasaje del Terror.

Voy a describir brevemente a los especímenes:  Una de las hipnotizadas era una mami cuarentona mal llevados con los pelos rizados, peor pintada que Belén Esteban y con un cacho bocata con papel de aluminio que si chupándola lo hace como se comía el bocata... fijo que de allí no sales vivo.

La otra debía ser su prima "la anorexica".  Pelo corto, saco de huesos plastificados en piel y una camiseta interior de chico enseñándolo todo por si había dudas.

Otras dos morenas vestidas con una minifalda que debía ser de vuelo... pero tan apretada que el vuelo se perdió.  Con unas carillas que daban susto de verdad. Eran como los malos de El Señor de los Anillos. Orcos de Mordor. He conocido amigas de mi abuela más apetecibles que estos engendros.

Os juro que no había por donde cogerlas a ninguna.

De pronto me doy cuenta que hay otra más... en el fondo... con poca luz... sentada en un sofá negro... pero os juro que no se ve. Es una negrita! Pero no negrita normal... no no... era negra negra como el tizón y sin luz. Y encima camiseta y pantalones negros! Joder con razón no se ve!!! ¿Como una negra se puede poner ropa negra?... es la misma sensación que cuando intentabas ver figuras en los cuadros esos 3D de hace unos años... si mirabas fijamente al final veías una figura.


¿En serio esto les gusta a los camioneros? No alcanzo a entenderlo.
Comprendo que ser camionero debe ser un trabajo muy duro y solitario, con necesidad de cariño en ciertos momentos... pero es que cualquier cosa menos eso!

De pronto la hermana fea de Carmen de Mairena que me ve y se me acerca lentamente, ya que estaba en la otra punta hablando con otros dos tíos. Digo lentamente porque tardó bastante en atravesar 7 metros... un problema de cojera porque ese contoneo no era natural.
Me saludó... me hizo saber que gente como yo no suele entrar mucho por allí y la verdad me dio una lástima profunda. Se le notaba algún tipo de defecto en el habla. Y además ya más de cerca vi que estaba algo vizca. La pobre venía bien completa ya de casa.

Tardé algo menos de 5 minutos en beberme la cerveza y salí de allí. Jurandome que "Nunca mais!!!"
Y aun así os reconozco que decidí una segunda prueba un par de años más tarde. Y sinceramente... nada digno de contar.

Sólo deciros que para los que tengáis curiosidad por las luces de esas casas... supongo que no todas serán iguales... pero viendo mi buena media: 2 de 2... no apostaría yo mi dinero.

¿Quién de vosotros habéis entrado en un puticlub de carretera? ¿que impresión os ha dado?

(Este artículo ya se publicó hace un par de años, pero lo vuelvo a publicar para que eviteis la tentación en estos viajes de vacaciones de estas fechas. jeje).

1 comentario :

  1. oh no, olvidate, yo nunca en mi vida he entrado a uno de esos lugares, no lo pensaba hacer y ahora menos.
    ya ves, bien dicen que la curiosidad mato al gato y tal vez a ti no te mato pero la has de haber pasado...

    ResponderEliminar

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...